¿Cómo surgió el maquillaje?

La historia del maquillaje comenzó en Egipto.

Hombres y mujeres se dejaban seducir por esta práctica que decoraba sus cuerpos y con la que pretendían lucir una apariencia para admirar. Para esta época el maquillaje era un rasgo de poder. 

Dentro de la historia del maquillaje egipcio destaca las tendencias marcadas con colores de tonos puros y gruesos delineados. El ideal era ostentar piel bronceada; ojos grandes y perfectamente delineados en forma de pez; cejas pronunciadas hasta la nariz; labios terracotas.

Las personas de esa época utilizaban maquillaje para protegerse de la incidencia del sol. Asimismo, tenían la creencia de que su uso también les ayudaba a protegerse contra ciertas enfermedades. 


Para los egipcios antiguos el ideal de la belleza era determinante. Tanto, que muchos faraones en sus tumbas colocaban maquillaje y otros productos cosméticos. La finalidad de esta práctica era seguir siendo hermoso más allá de la muerte. 

Antigua Grecia

Ahora bien, al hablar de la historia del maquillaje y ubicarnos en lo que fue la Grecia clásica es posible ver que existe una fuerte diferencia con el ideal de belleza egipcio. Para esta cultura, aunque sí se utilizaba, el maquillaje era mucho más sutil. Para los griegos de aquel entonces era más importante las esencias y aceites que permitían lucir una piel lozana y oler bien. 

No es sino hasta la conquista de Alejandro Magno cuando es utilizado el maquillaje con mayor fundamento. Las cortesanas espolvoreaban su cara de oro blanco y rojo. Marcaban sus pestañas. También, se preocupan por teñir sus cejas y marcar el contorno de sus ojos.

Es en esta civilización donde surge el término de cosméticos para designar a los productos de belleza. Nace a partir del griego kosmetikos; que puede traducirse en español como «hábil en la decoración».


Antigua Roma

Al surgir el Imperio Romano el uso de cosméticos y maquillajes pasaron de Egipto a Grecia, hasta finalmente llegar a ser utilizados en lo que era Roma. Los mercaderes de la época se encargarían de añadir a sus baúles llenos de mercancías, productos cosméticos como pinturas, perfumes, maquillaje para el rostro.


Edad media

Llegada la Edad Media las prácticas cosméticas se encontraban extendidas por Europa. No obstante, muchas eran peligrosas. Ya desde la Antigüedad se sabía que resaltar ciertos rasgos de belleza podrían representar un riesgo, debido al uso de materiales tóxicos como el plomo.
Por este motivo, en esta época las mujeres corrían el riesgo de que al empolvar su rostro, con la finalidad de dotarla de palidez podían sufrir parálisis. 


Durante los siglos XVII y XVIII hombres y mujeres viven una verdadera euforia por el uso de estos productos. Los maquillajes extravagantes se lucían en las casas de las castas de mayor relevancia social. 

Época de esplendor

La historia del maquillaje pasó por mucho hasta llegar al siglo XX. Es aquí donde la industria química crea productos eficaces y definitivos que, además, no comprometían la salud de quienes lo usaban. Para esta época el maquillaje empieza a quedar a un lado para los hombres y se centra en las mujeres.

Las féminas ya podían adquirir todo tipo de productos con lo que es posible tapar imperfecciones y realzar rasgos hermosos. Se crean multitud de marcas que ofrecen sus productos.




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